Los resultados de un estudio de “JAMA Neurology” hallan un efecto positivo.

El tratamiento con estatinas en pacientes hospitalizados por ictus hemorrágico se asociaría a un incremento significativo de la supervivencia, de acuerdo con el estudio realizado.

Estos resultados contradicen investigaciones previas que habían detectado un empeoramiento del sangrado.

La tasa de supervivencia a los treinta días entre los que recibieron estatinas en el ingreso fue significativamente superior, además, la mortalidad fue llamativamente menor entre los que ya las tomaban antes del evento y continuaron con ellas frente a aquellos en los que se interrumpieron.

Pese a estos resultados sorprendentes, el estudio cuenta con limitaciones, un posible sesgo importante sería que la decisión para no continuar con el tratamiento en la práctica es que el paciente esté muy deteriorado.

DATOS CONTRADICTORIOS

 

La literatura ha aportado datos contradictorios, mientras un metaanálisis hallaba en la prevención secundaria con estatinas una disminución del ictus isquémico y un aumento del hemorrágico, otro, en pacientes con HI primaria previamente tratados con estatinas, un mejor pronóstico funcional y menor mortalidad a los tres meses.

La idea de que las estatinas empeorarían la hemorragia intracerebral habría calado en la práctica clínica, aunque también haya datos a su favor.

En contra jugaría su acción reductora del nivel de agregación plaquetaria y la trombogénesis.

Mientras que su efecto beneficioso, destacado por otros trabajos, se deriva de su papel modulador del sistema inmune, la inhibición del proceso inflamatorio y la mejora del flujo sanguíneo del cerebro, que promovería la neuroprotección y la recuperación tisular.

Pablo Garcia Vivanco

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